
El aroma del sexo
puede invadir tus
sábanas,
tu piel,
tu pelo,
tu alma.
El aroma del sexo,
ese casi imperceptible
para quien no estaba
y abrumador
para el que lo disfrutó,
puede llegar
a cegarte.
Deberían venderlo
en pequeños frascos.
A mí me encanta oler a ti.
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