
Es curioso
como el miedo
nos impide
ver más allá
de nuestras narices.
El miedo
puede llegar
a paralizarte,
a no dejarte sentir.
El miedo
se apodera
de las mentes
que en su momento
no le contemplaron.
Quizás esta vez,
el miedo
pase de largo
y desaparezca
de mi boca
este sabor amargo.
Tal vez
lo consiga
tu abrazo.






