
Cuando el recuerdo
de lo vivido
se apodera de tu mente,
ni el más sabio
de los consejos
va a poder con él.
Sólo el tiempo
acabará por
mitigar ese dolor
que te corroe.
Pero sólo porque
el corazón tiene
un límite
y decide que
hasta aquí hemos
llegado.
Nada más.







