
Una vez rota
la coraza,
queda la
inconsistencia
de mi suerte
al saberme tuya.
Queda el miedo
de la desnudez,
el pudor
del alma.
Queda la lucha
constante.
Queda el sabor
de amarte.
Me duele el amor, la indiferencia, las injustícias... Escribo sobre aquello que me duele, nada más.



